Toma tu negocio como cosita seria.

Por Andrea Retamal


Que tu emprendimiento sea un negocio y no un hobby.


En el camino del mundo de las mamás emprendedoras, me he dado cuenta de un factor en común que existe en cada una de nosotras: la falta de profesionalización de nuestros negocios, sobre todo en sus inicios, cuando todo es un poco caótico y lidiamos con todos nuestros roles en la misma dimensión tiempo y espacio.


¿Qué quiero decir con esto? Bueno, que muchas veces, miramos nuestros emprendimientos como hobbies, como algo que nos puede generar dinero por un tiempo determinado y después decimos “adiós”, sin ver o distinguir el tremendo potencial que tienen muchos de los negocios guiados por mamás emprendedoras y de la gran capacidad de hacer las cosas bien desde el momento “uno”.


Al ver nuestro emprendimiento de esa manera, automáticamente generamos varios errores; sin embargo, si somos capaces de solucionarlos a tiempo, serán claves para un crecimiento exitoso. Uno de ellos es: la profesionalización de nuestro negocio


¿Pero, qué es ser profesional?

La verdad es bien simple. Es establecer reglas, un modus operandi y protocolos a nuestra medida, pero que seamos capaces de cumplir. El ejemplo más común de todos es: “Tengo un pedido y, por X motivo me atrasé en la entrega. ¿Qué es lo que debo hacer? ¡Avisar a tu cliente de manera inmediata que no podrás cumplir con la fecha u hora acordada! Nunca, jamás, debes esperar a que el cliente sea quien te pregunte por qué aun no llega su pedido. ¿Suena obvio, ¿verdad? Claro que sí, pero, aunque no lo crean, esto es más común de lo que imaginas.


Mi experiencia


Les cuento una experiencia personal con este ejemplo. Una vez yo pedí sushi. La persona que los hacía era súper simpática, mamá emprendedora y la comida era rica. La primera vez que pedí, me preguntó por la hora en que yo quería que llegara el sushi, yo le dije “a las 20 horas”. Hasta ahí todo bien. El sushi llego a las 21 horas, ¿Por qué? Porque se perdió con mi dirección. OK. Se entiende primera vez…Dale, no pasa nada.


La segunda vez que pedí, fue el mismo procedimiento y la misma hora. Cerca de las 20 horas le hablo y le pregunto que si ya estaba por llegar, a lo que ella me responde que, se les había acabado el gas, por lo que se iba a retrasar el pedido. ¡Nunca me avisó de esa situación!, nunca me dijo de la demora. El sushi llego pasadas las 21 horas.


La tercera vez que pedí, fue el mismo procedimiento y la misma hora. Cercana a la hora le pregunto si ya vienen en camino, a lo que ella me responde, que tuvieron problemas y que el pedido estaba retrasado en, al menos, una hora. ¡Nuevamente no me avisó con anticipación! Y tampoco se preocupó de mí como su clienta. Yo, ya molesta, le hago saber que es la tercera vez en que realizo un pedido y éste llega atrasado, a lo que ella responde que si no quiero el pedido, que cancele pero que no le puedo hablar así. Es decir, se enojó.


Ahora yo le pregunto a Uds. ¿Esta persona estuvo en lo correcto cada una de las veces en que se atrasó y no avisó? La respuesta es clave.

El final de la historia es que el pedido de sushi llegó a las 23 horas, y yo nunca más le volví a comprar.


Claramente, los negocios guiados por mamás emprendedoras tienen muchos más obstáculos que “sorfear” que otro tipo de negocios; pero esto, no tiene que ser traspasado a tus clientes; eso debe ser parte de tu planificación, organización y por supuesto, del valor profesional que incluyes en tu modelo.


Detalles pequeños como estos, son los que hacen que nuestro emprendimiento se vea como algo “casero”, pero debes recordar que siempre, siempre, debes tratar a tus clientes como a ti te gustaría que te trate un negocio.


TE ESCUCHAMOS

QUEREMOS SABER DE TI, TUS EXPERIENCIAS, TESTIMONIOS E INQUIETUDES

SÍGUENOS

  • White Instagram Icon

CONTACTO

© 2020 by Crownie Crew

Recurso 1.png
0