¡No me quiero dormir!

Actualizado: nov 5

Josefa Vásquez - Psicóloga


Todos fuimos bebés algún día, así que, mucha paciencia


Dormir es el gran triunfo del día. Cuando hablamos de sueño, nos referimos a una función reguladora y reparadora para nuestro organismo. Ahora, si ésta es de vital importancia en adultos, imagínate lo relevante que es para nuestras guaguas. Así, diremos que, metafóricamente, el sueño infantil es el combustible de cada retoño, el que cuenta con generalidades, particularidades y diferencias que son propias del desarrollo individual de cada infante, por lo que, la idea es que los adultos responsables no fuercen una rutina de sueño, sino que los acompañen y guíen.


¿Qué es eso del sueño? Como proceso evolutivo, los bebés recién nacidos duermen en promedio 16 horas diarias, proceso que se caracteriza por estar en un 50% en etapa REM o “pestañeo rápido”, que cuentan con algunos movimientos involuntarios, ruidos y balbuceos, que en realidad son esperables en esta fase. Con el pasar del tiempo, el sueño se modifica y se vuelve más tranquilo (25% etapa REM/ 75% no REM a los seis meses), con lo cual, al medio año el ritmo de sueño del bebé se asemeja al sueño del adulto. Sin embargo, sigue existiendo una gran diferencia: el dormir del adulto contempla una conciliación autónoma de sueño, mientras que los bebés y niños pequeños requieren de una figura de apego para conciliar el sueño en la transición de sus distintas fases.


Factores para un buen dormir

Existen factores a considerar debido a su influencia en el sueño infantil. Estos son: alimentación, necesidad de sentirse cuidado/a, rutina y ambiente propicio. Por lo anterior es necesario que estés atenta a sus necesidades fisiológicas durante sus micro-despertares que favorecerás con el contacto físico al hacerle dormir y durante su sueño.


Crownie Tips: Existen recomendaciones que potencian la calidad de sueño de tu guagua: Prepara un ambiente previo al momento de dormir, como son los baños de tina, cantos o música relajante e intentar un equilibrio entre estar atento a las señales que muestra tu guagua y no interrumpir el sueño innecesariamente.

¡NO DEBES!

Es importante tener en cuenta que, así como hay factores que contribuyen al buen dormir, hay otros que obstaculizan el sueño infantil. Dentro de estos últimos, destacamos la sobre-estimulación nocturna o el exceso de luz o de ruido, o las temperaturas extremas. También podemos destacar los horarios forzados de sueño, las siestas extensas y/o tomadas muy tarde; la poca consistencia en la rutina, las alteraciones emocionales y las alteraciones médicas.

Finalmente, debemos considerar que la pandemia ha traído cambios en los ciclos de sueño, por lo que, dentro de la desorganización, sugerimos más que nunca enfatizar en la rutina y el apego.


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