Lactancia Primeros Días: ¡De la panza directo a la pechuga!

Carla Aedo - Enfermera Neonatal y Consejera de Lactancia


Su primer llanto es lo que más esperas oír, es como música para tus oídos.


¿Qué madre no esperaría ese primer llanto y esa mirada directa a los ojos que te deja irremediablemente flechada? Pues, ¡felicitaciones! por fin llego el día de la primera cita entre tú y tu guagua. Puede ser que sientas una montaña rusa de emociones, tus hormonas están “full” y esto es absolutamente normal. Independiente del tipo de parto que hayas experimentado y sólo si tu guagua se encuentra en buenas condiciones de salud, puedes pedir lo que se conoce como la “hora sagrada”, técnica que te permite ponerlo en tu pecho para que juntos estén en contacto piel con piel.


¿Por qué es tan importante este momento? La idea, es aprovechar que tu bebé se encuentra alerta y así podrás iniciar la lactancia mientras esté con todos sus sentidos al 100%. Pide que no lo limpien ya que usan sus manitas y el olor que tienen para guiarse hasta llegar a tu pecho, ya que el calostro tiene un sabor muy similar al líquido amniótico. Los bebés cuando nacen, aunque se vean delicados son bastante astutos. Prueba dejándolo sobre ti y verás cómo solitos pueden trepar y llegar a realizar su primera succión sólo de manera instintiva. La evidencia muestra que éste primer encuentro temprano, ayuda en la lactancia y promueve su duración por más tiempo.

Luego de estas primeras horas de actividad, puede que tu guagua caiga en un sueño profundo; esto les ayudará a recuperarse del parto; por esto, es importante que intentes descansar y trates de recibir la menor cantidad de visitas posibles.


Nuevo lenguaje por interpretar

Otra recomendación para facilitar la lactancia es que practiquen el “alojamiento en conjunto”, es decir, compartir la misma habitación con tu guagua. Esto te ayudará a ir reconociendo las señales de hambre de forma temprana y reconocer otros gestos que reflejen sus necesidades. Un ejemplo de esto es cuando tu bebé empieza a chuparse su manita, a abrir la boca o a mover su cabeza buscando algo. Es en este momento en el que debes prepararte y ponerlo en tu pecho.

Por otra parte, si ves que tu bebé comienza con estas señales incluso antes del “tiempo recomendado”, no esperes a que éste se cumpla para ofrecerle el pecho. Esto se conoce como la “libre demanda” y consiste en alimentarlos cada vez que sospechas que tiene hambre. Uno de los beneficios de la “libre demanda” es ajustar la producción de leche a las necesidades de la guagua, y mantener un tamaño gástrico adecuado.


Crownie Tips: No esperes hasta que tu guagua llore desesperado de hambre porque seguramente te resultará mucho más difícil acoplarlo. Primero debes calmarlo y luego ofrecerle tu pecho.


Lactancia en la primera hora: ¡Postura cómoda para ambos!

Te encuentras tranquila en la habitación y ya es hora de poner a tu bebé al pecho. ¿Cuánto tiempo debe permanecer en mi pechuga? Esto será variable dependiendo de cada bebé. Debes ofrecerle un lado primero, esperar a que se suelte solo e intentar ofrecer el otro pecho, si no quiere y tu guagua se observa tranquila, no insistas.


Evita dar mamadera u ofrecerle un chupete de entretención durante las primeras 6 semanas de vida. Para algunas guaguas puede que no sea problema, pero para otras, puede provocar una confusión y pueden llegar a tener dificultades para amamantar.


Durante el embarazo los pezones se ponen muy sensibles por lo que es probable que, hasta los 20 días de vida de tu guagua, puedas sentir algunas molestias mientras estás amamantando, como una sensación de “pellizco” que dura algunos segundos y luego desaparece, pero jamás dolor. Si es así, tómalo como un aviso de que algo no anda bien y pide ayuda lo antes posible. Algunas causas de dolor durante la lactancia pueden ser:

  • Mal acople o succión disfuncional

  • Malformaciones oro-faciales del bebé o Frenillo corto

  • Grietas e infecciones en tus pechos

  • Mastitis u obstrucción de conductos mamarios


Crownie Tips: Un truco que puedes utilizar si tu bebé es algo flojito para mamar, es realizar compresiones mamarias. Esto consiste en tomar tu pecho colocando tus manos en forma de C detrás de la areola y comprimir cuando veas que no está succionando de manera activa.


El acople perfecto

Cuando intentes acoplar a tu guagua al pecho, intenta realizar la técnica de acople asimétrico; esto significa que la boca de tu bebé cubre mayor parte de la areola inferior que la superior. Para realizar un acople correcto, debes escoger la postura que te parezca más cómoda para dar pecho y seguir las siguientes instrucciones:

  1. Siéntate apoyando tu espalda y pies.

  2. Ubica a tu bebé con su cuerpo pegado al tuyo. Imagina una línea recta que parte por su orejita, pasa por sus hombros y termina en sus caderas.

  3. Estimula la búsqueda, acercando tu pezón a su nariz y apuntando hacia su paladar.

  4. Cuando abra la boca, acerca a tu guagua suavemente hacia el pecho.

  5. Sus labios deben quedar evertidos, como una boquita de pez.

  6. Su mentón puede quedar pegado al pecho. La nariz puede estar tocando el pecho o despegada.


Tu leche siempre sirve, pero ¿mi guagua ha mamado bastante?

Efectivamente no podemos calcular “visualmente” la cantidad de leche que nuestro bebé está mamando en cada toma. Para saber si una guagua efectivamente está tomando la leche suficiente, te contamos algunos indicios que te darán mucha más tranquilidad.

  • Amamanta de forma frecuente, entre 8 a 12 veces en 24 horas durante su primer día de vida.

  • Puedes escuchar cuando deglute o ingiere la leche de forma rítmica.

  • Luego de amamantar puedes sentir tus pechos más livianos.

  • No tienes dolor.

  • En general, se observa tu guagua más tranquila luego de amamantar.

Otra parte importante es que observes sus pañales, cuando un bebé está bien hidratado, su pipi es de un amarillo claro y con un olor no muy fuerte, pero si, por el contrario, observas que es de un color oscuro y con un olor fuerte, es probable que tu guagua no esté recibiendo la cantidad adecuada de leche. Aquí, algunos indicadores para mayor tranquilidad:


Primer día = 1 pañal

Segundo día = 2 pañales

Tercer día = 3 pañales

Cuarto día = 4 pañales

Desde el quinto día = 6 pañales


Por otra parte, las características de las deposiciones presentan variaciones durante los primeros días de vida de tu bebé; éstas van de la mano con los cambios que se producen en la maduración de la leche materna.


Meconio: es la prima caquita de tu guagua. Puede aparecer entre el 1er y 3er día de vida. Es de color verde petróleo, oscura y de una consistencia muy viscosa. Se forman dentro del intestino antes de nacer.


Transición: Esta se presenta desde el 3o a 4o día de vida. Son de un color verde más grisáceo y ya no tienen textura tan viscosa.


Maduras: Son de color amarillo o dorado y tienen una textura blanda, con grumos o hebras. Se espera que puedan tener 2 deposiciones en 24 horas o, por lo general, las guaguas hacen cada vez que se alimentan.



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